LA CASA DE LOS ABUELOS.
LA CASA DE
LOS ABUELOS.
Pienso que uno de los momentos más
tristes de nuestras vidas llega cuando se cierran para siempre las puertas de
la casa de los abuelos, los encuentras
con todos los miembros de la familia que enaltecen su linaje cuando se juntan
como si de una familia Real se tratase,
llevando siempre por bandera a los abuelos, los culpables de todo.
Las tardes de alegría con tíos, primos,
sobrinos, padres, hermanos, e incluso novios pasajeros que se enamoran del ambiente que allí se respira, ni siquiera
hace falta salir a la calle, estar en casa de los abuelos es lo que todo el
mundo necesitaría para ser feliz. Los
reencuentros en navidad que cada año que llega piensas ¿y sí esta es la última
vez? Cuesta aceptar que esto tenga fecha límite, que algún día todo estará
cubierto de polvo y las risas serán un recuerdo de tiempos mejores.
El año pasa mientras esperas estos
momentos y sin darnos cuenta pasamos de ser niños abriendo regalos a sentarnos
todos los adultos en la misma mesa, jugando desde el postre del almuerzo hasta
el aperitivo de la cena, porque cuando se está en familia el tiempo no pasa y
el aperitivo es sagrado. Las casas de los abuelos siempre está llenas de
sillas, nunca se sabe si un primo traerá a la novia, a un amigo o al vecino,
porque aquí todo el mundo es bienvenido saludamos a la gente que pasa por la puerta aunque sean desconocidos,
porque la gente de la calle de tus abuelos es tu gente, es tu pueblo.
Cerrar la casa de los abuelos es decir
adiós a las canciones con la abuela y a los consejos del abuelo, al dinero que
te dan a escondidas de tus padres como si de una ilegalidad se tratase, a
llorar de risa por cualquier tontería y a llorar por la pena de los que se
fueron demasiado pronto así que si tienes la oportunidad de llamar a la puerta
de esa casa y que alguien te abra desde dentro debes aprovechar cada vez que
puedas, porque entrar ahí y ver a los abuelos sentados esperando para darte un
beso es la sensación más maravillosa que puedas sentir en la vida.
Si resulta que ahora les toca ser
abuelos nunca pierdas la oportunidad de abrir las puertas a tus hijos y a tus
nietos y celebrar con ellos el don de la familia es donde los hijos y los
nietos encontrarán el espacio oportuno para vivir el misterio del amor a los más
cercanos y en los que te rodean.
DISFRUTEN Y APROVECHEN A SUS ABUELOS,
ELLO VALE ORO.
Julián Viso R..
julivisorodrigeuez@gmail.com
Caracas, 11 de septiembre 2020.
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