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Mostrando las entradas de enero, 2019

El brazo Biónico..

EL   BRAZO    BIÓNICO . A principios de la década de los 80, en la barriada denominada Filas de Mariches, muy próxima   al barrio más grande de Petare, La Dolorita, se desarrolló esta maravillosa historia que contiene   aspectos sociales, de educación,   familiar y social. En una casa   de gente humilde, no pudiente vive, María Díaz, mujer aparentemente joven, quizás de 35 años, sola, con su hijo Félix menor de 10 años. María fue abandonada por su pareja intempestivamente,   se perdió irresponsablemente un día, no se   sabe   su destino y más   nunca se supo de su existencia. En nuestro país al hombre no hay     manera de hacerle entender que ante la Ley tiene una responsabilidad paternal que no la pierde aún   con el divorcio o el escape cobarde de la manutención   de su hijo. María mujer de temple, como madre al fin, trabaja como secretaria en una gran ferretería cerca de su domicilio y no per...

Un cuento de amor...

UN CUENTO DE AMOR QUE ME CONTÓ MI ABUELO. Mi abuelo me contó un suceso, conocido por él antes de la Segunda Guerra Mundial. Él vivió de cerca con los personajes de la historia. Ella se llamaba Holanda  y él se llamaba Levi. Se conocieron en un lugar diplomático donde no se hablaba de orígenes ni condiciones políticas. Ella era inteligente y hermosa, él coqueto y vanidoso. Solo con la primera mirada y  palabras comprendieron que ese encuentro casual no sería el único. Él le dijo "Hola" y ella respondió de igual manera y, sin saberlo ni planearlo, la palabra se estableció en ellos como una clave secreta.      Comenzaron a verse con frecuencia diaria y así nació la relación amorosa que los acompañaría toda la vida, un amor que rompía con los cánones sociales pero que se hacía cada día más intenso. Sin importarles las condiciones que los separaban se fundían en un amor  ardiente que podía quemarlos. Él estaba casado y ella soltera. ...

Crónicas del Olvido II.

Antonio Estévez, el Chino Valera Mora y la Catedral de Praga.  1.-  El diablo sigue aposentado en el llano. Maneja botalones de candela para tratar de espantar las malas intenciones de Florentino. El diablo tiene el valor de acercarse hasta el hombre que lleva  fuego en la garganta. Y en esas cosas no se mete Dios. Hace poco (ya hace tiempo de esta escritura que lo nombra), Antonio Estévez Aponte tomó sus bártulos y se marchó, así tan fácil, como decir que de jodias solo sé yo, en un tono de ternura violento frente al silencio de una orquesta.  Calabozo tendrá  seguramente en la Iglesia de Las Mercedes un color más intenso, o Raúl y Miguel Delgado se tornarán más hacia la sorna que el llano les metió en los ojos. Como para agradecer catedrales, como para tener paredes de sonidos  y silencios, como para celebrar la memoria, Antonio Estévez se arrojó contra las nubes, por Calabozo ciudad de Iglesias. En viaje a Praga, miró asombrado la nomenclat...

Calabozo del Siglo XIX.

CALABOZO  DEL  SIGLO XIX. EL SIGLO DE ORO CALABOCEÑO.  Transcripción del Capítulo III del libro Calabozo del siglo XIX, que trata del arribo del Dr. Ángel Moreno del Toro y Fernández. De aquella etapa hay un bosquejo excepcional en el inicio ensayo en el que el gran Lazo Martí intenta hacer historia. " Eran los años 1876 y 1877 cuando el Colegio Nacional del Guárico, en esta ciudad   y sin alumnos, si así puede decirse, permanecía sumido en la más completa y glacial inactividad".    En abril de 1877 es designado el Bachiller Félix Loreto Vicerrector y el 7 del mismo mes y año se funda la Escuela Normal de Ortíz y se designó para dirigirla al Dr. Ángel Moreno del Toro y Fernández quien visita a Calabozo por primeva vez "el 9 de agosto víspera de San Lorenzo...venido solo con el deseo de conocer a esta población" y presenció  "una serenata para la honorable Señora Lorenza de Landaeta, esposa de Don Jesús Landaeta...y...encontró...

Crónicas del olvido.

CRÓNICAS   DEL   OLVIDO. “La sombra del avión”. Luis Barrios Cruz. Como si descubriera,   jubiloso, En la alcoba del alma un dormido recuerdo, o en el pan cotidiano el sabor de la sal, o en la uva hecha de notas musicales el peso del resol, desde las huertas o sobre el agua fresca y primitiva la transparencia de la mano de Dios, descubrimiento simple del hombre simple, he descubierto en súbitos   parajes la sombra del avión. Así comienza un libro, un poemario, un libro de poemas en el que Luis Barrios Cruz, (Calabozo 1898—Caracas 1968), publicado en 1954 por la Tipografía Garrido, se descubre asombrado viendo el cielo o lo que parece ser el cielo. Podría estar fuera de tiempo. Podría ser que la sombra que se desliza sobre la tierra llanera no es más que un borroso recuerdo, un remedo   de las voces de otrora. Pero no es así: es la poesía de un horario que debería llamarnos para sabernos parte de esos versos de los que muchas v...