Germana Piña.

GERMANA  PIÑA, DESTACADA MUJER.
PARA LA ÉPOCA COLONIAL EN LA VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO.

Para las décadas finales del siglo XVIII, cuando la sociedad venezolana  se aprestaba a encarar la gesta independentista, el grupo social denominado entonces "pardo"  era el más numeroso dentro del variado espectro de castas "clases sociales", que según, ciertos autores como ANTONIO MIERES (1968:241), componían la población de la futura República de Venezuela.

Dice el citado autor que aunque algunos han utilizado el vocablo "pardos" para referirse a "cualquier tipo de miscegenación racial ", él prefiere darle significado que entonces le otorgaba la legislación española, es decir, consideran en el referido grupo sólo aquellos "que tuvieran sangre negra en cualquier grado"; y remataba afirmando  que de " manera general, pardo  significa   de color oscuro,moreno". El grupo social de los pardos fueron de importante actuación  e la época colonial; por ejemplo, es sabido que las localidades de CURIEPE en el hoy Estado Mirando y Nirgua, en el actual Estado Yaracuy, fueron fundadas por gentes de  ese origen étnico. 

En el caso de la Villa de Todos los Santos de Calabozo, las Matrículas revelan,  Parroquiales (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Caracas, AHAAD) que para el año 1796, de una población total de 4.495 habitantes, existían 2.022 pardos, 1639 blancos; 458 esclavos;154 indios; 147 mestizos; y 75 negros libres. Allí se refleja lo que se afirma al principio acerca de lo  numeroso de los pardos con relación a los demás grupos sociales; lo que cualquier decir que  Calabozo no constituía una excepción, sino una afirmación de la situación presentada en la Capitanía General de Venezuela. Es importante considerar que el Calabozo de finales del período colonial, los pardos representaban casi la mitad de la población total de la Villa, tal como ha podido observarse.

Pero los pardos se destacaban no sólo por su presencia cuantitativamente mayoritaria; es conocido que muchos integrantes de clases segregadas, como los mestizos y los pardos, lograron conquistar posiciones  económicas y sociales originalmente reservadas a los blancos.

Es ilustrativo el caso del mestizo JUAN GERMÁN ROSCIO, graduándose de Abogado en la Real y Pontificia Universidad de Caracas e ingresando al Colegio de Abogados. Muchos pardos llegaron a ser dueños de haciendas  y hatos, y de otros bienes  muebles e inmuebles. El historiador LUCAS GUILLERMO CASTILLO LARA refiere que en Calabozo, desde la época de su fundación, algunos pardos que se avencindaron en el recién erigido pueblo, se incorporaron como poseedores de fundos rurales.

CASTILLO LARA (1996). El mismo autor afirma que con motivo de la instalación del primer Cabildo Calaboceño, un grupo de pardos intentó infructuosamente formar parte de es primegenio Ayuntamiento, reservado exclusivamente a los blancos; igualmente solicitaron construir un templo aparte. Estos datos hablan de un conglomerado social que de cierta forma hacía sentir su presencia dentro de una sociedad estratificada y segregacionista. 
Durante esas décadas finales de la época colonial se formó en la Villa de Todos los santos de Calabozo unam comunidad ubicada hacia los límites orientales de la población, la cual fue llamada desde esos tiempos como "barrio Arriba".  este sector de la ciudad estuvo habitado desde un principio, de  acuerdo a la interpretación hecha de algunos documentos de la época, por personas que no formaban parte de los grupos sociales considerados como los principales  de la Villa, es decir, de los blancos. En ese barrio se construyó entre 1797 y 1804, el templo de Nuestra Señora de la Merced o Las Mercedes, por lo que desde entonces  se ha conocido al sector referido con ese nombre de advocación mariana.

Durante la edificación de ese templo, los sacerdotes que dirigían la construcción, afirmaron numerosas  veces  que ello se hacía con las limosnas  que ofrendaban
  aquellas gentes, a pesar de sus "indigencias" y falta de  decencia (AHAC); igualmente escribe el Presbítero FRANCISCO BETANCOURT  al Obispo el 18 de mayo de 1801, que "son los vecinos de este referido templo gente pobre y la mayor parte vida ignorante"...que sin embargo  lograron levantar una iglesia que hoy en día constituye un buen ejemplo del arte Colonial venezolano. 

Las opiniones de los religiosos revelaban no la pobreza material de los vecinos de la Merced, sino más bien su pertenencia a grupos sociales que no eran blancos o principales de la Villa, que sí tomamos en cuenta la proporción  de la población parda, no sería descabellado suponer que esos vecinos pertenecían a este mayoritario grupo social.
El barrio Arriba o barrio de la Merced, que ocupó el lado este dela antigua Villa de Todos los Santos de Calabozo, se comenzó a formar a partir de la segunda mitad del siglo XVIII con población de origen pardo, y llegó a constituir el sector más extenso de toda
 la ciudad de entonces. Partiendo de la plaza principal se contaban tres calles, en un sector que llegó a denominarse barrio de la Sabana primero, y  más tarde barrio el Cementerio; hacia el Poniente se formó el barrio Abajo, después llamado del Carmen, en el cual contó con tres calles, pero hacia el Naciente, en donde se ubicó el ya mencionado barrio Arriba o de la Merced, la vieja Villa colonial contaba para finales del siglo XVIII con no menos de seis calles, en una de las cuales  tuvo  una casa de habitación la extraordinaria mujer objeto de este trabajo.

Tenemos entonces que el sector más populoso y extenso de Calabozo colonial era el que estaba habitado por los pardos. El fenómeno descrito,de una Villa llanera de finales del ochocientos, cuyo sector urbano más importantes, demográficamente y en extensión territorial, estaba conformado por los pardos, formaba parte de una realidad que armonizaba con lo que ocurría  en otras localidades de la Capitanía
 General.

Según afirma MANUEL ALFREDO RODRIGUEZ en su discurso de incorporación  a la Academia Nacional de la Historia (ANH 2002:ii ss), finales de la época  colonial representaban  "un papel muy similar al jugado en la contemporánea por la llamada clase media"   y agrega además, que"adquirieron la habilidad " técnica  necesaria  para elaborar materias primas, aprovecharon los perjuicios de la época para señorear numéricamente  todos o casi los gremios artesanales". El autor citado señala que,  al igual que hizo la burguesía  en Europa, los pardos libres  de Venezuela favorecieron el proceso de la urbanización en las principales ciudades de la provincia.

A Calabozo hay que incluirla  en ese proceso, pues en 1780,de acuerdo a lo que revela el intercambio epistolar entre el Teniente Justicia Mayor de la Villa y el Gobernador de la provincia, contaba esta ciudad llanera entonces con dos compañías urbanas de blancos, y dos pardos AGN (Gob.y Cap.Gen.1780); además, la existencia  de gremios de pardos, se infiere por la presencia aquí de varios alarifes y albañiles como es el caso del pardo ANDRÉS JOSÉ CARRERA, quién participó en la construcción de dos iglesias  dentro de la Villa, durante el período estudiado.

La presencia de esas dos compañías urbanas en la Villa de Calabozo es algo más importante de lo que parece a primera vista. Considérese que en la ciudad de Caracas,    según  se afirma en el Diccionario de Historia de la Fundación Polar (1988:tomoE-O:928),se congregaron para el año de 1696, "seis compañías  de las cuales  3 eran blancos, 2 de pardos libres y una de negros";   además, el hecho de que fueran urbanas, significaba que eran formados por los vecinos, quienes las sostenían con sus propios recursos; dice la misma fuente (p.929).

"En los textos y documentos consultados , con frecuencia hallamos  referencias sobre milicias urbanas, milicias regladas y milicias disciplinadas". Los vecinos, sin sujeción  a reglamentos y, por lo general sostenidas a expensas de sus integrantes". Imaginarse una pequeña ciudad llanera que tuvieran la capacidad  de mantener el mismo número de milicias urbanas de pardos que la ciudad capital unos ochenta años antes. Definitivamente era importante la presencia urbana de los pardos en el Calabozo de finales de la Colonia.
En ese barrio de la Merced, o barrio Arriba, vivió una mujer, parda precisamente, cuyo nombre ha permanecido enterrado en el olvido, pero que en su momento se destacó dentro de esa pequeña sociedad llanera de finales de la Colonia. Aunque no realizó ning (que se sepa), solo vivió    su vida cotidiana, muy probablemente de ama de casa; y aunque no se ha obtenido  abundante información para elaborar una semblanza completa de este personaje, sí se tiene la suficiente como para asegurar que fue una mujer destacada. Esa mujer se llamó GERMANA  PIÑA.  

El historiador LUCAS GUILLERMO CASTILLO(1996:67), dice que uno de los fundadores del pueblo de Todos los Santos de Calabozo, avecindado aproximadamente en el año de 1726, fue el pardo FRANCISCO IGNACIO APARICIO, y agrega con el debido llegar su yerno JUAN FRANCISCO "PIÑA O PEÑA". Ambos obtuvieron solar  y tierras de labor. Por cierto, que el mencionado historiador afirma uno de los linderos  que separaba las tierras ambos personajes era una quebrada llamada de "JUAN POBRE"."Nombre que tendría su origen  en la pobreza de Peña". No se sabe  si existe  "Piña o Peña" , fue pariente de Germana. aunque por lo poco abundante del apellido, existe mucha probabilidad de que lo fuera.  El solar  de este pardo debió ubicarse muy cerca de la plaza principal (hoy Plaza Bolívar), pues alrededor de ese sitio se trazaron las primeras manzanas. En el proceso  de consolidación del pueblo, con el paso de los años ha debido acentuarse la estratificación social, originando el desplazamiento de la gente no blanca hacia las orillas de la población. Ello ha podido resultar en la formación  de los primeros barrios de Calabozo, uno de los cuales fue el ya nombrado barrio Arriba o de la Merced, en donde tuvo su residencia Germana Piña. 

Las matrículas parroquiales del 1790 AHAC (MP:10) revelan la existencia en la Villa de Todos los Santos de Calabozo de una casa consagrada  a San Ubaldo, la cual estaba habitada, entre otros, por FRANCISCO NORIEGA; GERMANA PIÑA, "su mujer", y un hijo de ambos, JUAN MERCED, todos pardos; y desde luego, sin la partícula de "Don" o "Doña". Se ignora donde estaba ubicada exactamente dicha cosa. Como luego, puede apreciarse, Germana Piña era una mujer casada y con hijos. Sin embargo, y a pesar de , y de su condición social, y de ser mujer  en una sociedad patriarcal, su nombre destacó más que el de su consorte, según se advierte en documentos consultados.  

Por ejemplo por esos años de 1790 el albañil ANDRÉS JOSÉ CARRERA,vendió un solar a Germana Piña. El documento, ubicado en la Sección Real Hacienda del Archivo General de la Nación,AGN, del mes de octubre de 1801, dice a la letra que " En veinte y dos de dicho mes me hago cargo de cuatro pesos y dos reales, que he cobrado de ANDRÉS CARRERA,alcaba doble de cuarenta y cinco  pesos en que se vendió un solar  a Germana Piña ha más de de diez años, y por no haberlos pagado se le exigió el doble", y firman Cousin, el funcionario y ANDRÉS CARRERA. Nótese como en el contrato no se menciona a FRANCISCO NORIEGA, sino a "su mujer" Germana Piña".   

Tal como se comentó en el caso de la casa de habitación de Germana Piña, aquí tampoco se conoce donde estuvo ubicado ese solar; pero sí consideramos que ANDRÉS JOSÉ CARRERA "fue un albañil que participó en la construcción de la Iglesia  hoy Catedral Metropolitana, y en la de la Merced, y que su nombre nunca se escribió acompañado de la partícula "don", ambas circunstancias serán reveladoras de que él  no perteneció a los blancos, sino que por el contrario debió de pertenecer al grupo de pardos, quienes para la época se dedicaban a ese tipo de oficios. Y si se toma en cuenta que Merced es un barrio de pardos, podríamos suponer  que tanto la casa de Germana Piña, como el  solar comprado al mencionado albañil, han debido estar ubicados en el barrio Arriba o de la Merced. Ello, además puede deducirse de la información obtenida en el Registro de Calabozo. (RC).  

El tradicional Registro de Calabozo (RC) contiene documentos desde el año 1825, pero en algunos de ellos se menciona que el origen de las casas y solares se remonta a la época colonial. De esos documentos  se ha tomado información  que permite afirmar  que en el año de 1833 existía una calle en el barrio de la Merced llamada " de las piñas", en donde  su casa Germana Piña.

Esta circunstancia  obliga a formularse preguntas relativas a si el nombre de la calle en cuestión se tomó de esta mujer. Esa calle corresponde  a la actual carrera seis de Calabozo, y la residencia de nuestro personaje  estuvo ubicada  en la esquina que forma esa vía al cruzarse con la hoy calle cinco, antigua calle Real y después de Bolívar. Existe alta probabilidad de que tal nombramiento haya sido por la costumbre  de que la gente de señalar algunos sitios con el nombre (o apellido en este caso) de personas muy conocidas; el plural sugeriría que existieron varias mujeres con el citado apelativo, pero la presencia de Germana en numerosos documentos hacen inclinar la opinión hacia una preponderancia de ella.

La importancia que pudo haber alcanzado Germana Piña para el imaginario colectivo del antiguo barrio de la Merced se puede percibir en el hecho de que su nombre se utilizaba para ubicar las direcciones que se daban entonces; aún en documentos  legaLes, como los de protocolo de compra - venta de casa y solares, se utilizaba el nombre de  Germana Piña en el sentido mencionado.

Por ejemplo, en uno de los citados papeles se puede leer  que el diez de marzo de 1831, la señora Ceferina Hernández le vendió un  solar a la señora María del Carmen Laya, el cual, según indica textualmente el documento (RC), "está situado en la esquina de arriba de la Merced frente de la señora Germana Piña, calle Bolívar" y en un aparte se señala que el mencionado solar fue heredado por la vendedora de su legítima madre, la señora 
Cecilia León, en 1794 dato que habla de lo remoto que era la existencia de esa calle que después se llamó  "de los pobres".  
   
Algo de especial ha debido tener Germana Piña para que tales cuestiones ocurrieran. Es probable,que por alguna razón se haya convertido en la persona más conocida del sector, o que haya realizado alguna labor social (como partera, artesanía etc.); quizás representó para la gente del barrio, una especie de matrona o mujer ejemplar  en algún sentido; también habría de considerar su personalidad que la llevó a realizar contratos de compra - venta de propiedades  inmuebles en vez de su marido,(al menos no se ha localizado ninguno donde ella aparezca contratando), personalidad que estaría  presente en la mente de los vecinos, cuando su nombre se utilizaba para bautizar calles, hecho aceptado hasta por las instituciones  de la ciudad como el registro inmobiliario. En todo caso, que una mujer como Germana Piña se haya destacado en el seno de la sociedad colonial, caracterizada, entre otras cosas por ser patriarcal, y por su férrea  estratificación y segregación racial, no deja de ser algo excepcional para alguien que, además de ser mujer, perteneció a la casta desdeñada de los pardos. Hoy habría que señalar el lugar en donde estuvo ubicada su casa, y recordar que la calle en donde vivió Germana Piña  se llamó " de las piñas". Sería un acto de justicia  para  la memoria de alguien que mereció  de sus contemporáneos ese reconocimiento, pero también constituye un acto de justicia para la ciudad de Calabozo, a fin de que su memoria histórica no corra la misma suerte de Germana Piña.

REFERENCIAS.

BIBLIOGRÁFICAS:

CASTILLO LARA, L.G.(1986) Villa de todos  los Santos de Calabozo. El derecho a existir bajo el sol. Calabozo, Fondo Editorial Carlos del Pozo.

FUNDACIÓN POLAR. (1988). Diccionario de Historia de Venezuela. 
Caracas. Fundación Polar .

MIERES ANTONIO.(1968). Historia de Venezuela. Documentos adjuntos. Primer año de Humanidades.Caracas. Editor A. Mieres. 

RODRIGUEZ, MANUEL ALFREDO. (2002), Discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia.

RUIZ UBALDO.(2007). Un símbolo calaboceño. Iglesia Parroquial de Las Mercedes. 1795 - 1858. Caracas. Fondo editorial IPASME.

DOCUMENTALES:

Archivo General de la nación.A.G.N. Sección Real Hacienda. Gobernación y Capitanía General.

ARCHIVO HISTÓRICO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE CARACAS. Sección Matrículas Parroquiales. MP.10 Calabozo 19 Pa. Calabozo. Registro de Calabozo. R.C.

RUIZ UBALDO. Profesor de la Maestría de Historia  de Venezuela . (UNERG - VENEZUELA).

AUTOR. 

Ubaldo Ruiz. Profesor de Historia de Venezuela.
Universidad Rómulo Gallegos.
San Juan de los Morros. Estado Guárico. Venezuela.
E/mail: ubaldotres61@gmail.com

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